GUIA PRACTICA PARA EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACION


Muchas personas no se acercan al Sacramento de la Reconciliación, porque el hacer una lista de pecados para decirlos al sacerdote y luego retirarse, les produce una fatiga y desgano por el he-cho de deicr siempre lo mismo y se quedan insatisfechos, al punto de abandonar la prácica de este Sacramento.

Si es difícil hacer la "confesión breve", por qué no hacer larga? De esta manera muchos están descubriendo la confesión como un "Coloquio Penitencial".

¿Qué se entiende por "Coloquio Penitencial? Se trata de entablar un diálogo con un persona que que me representa la Iglesia, concretamente el Sacerdote, en el que trato de vivir el momento de reconciliación de una manera más amplia de lo que sería la confesión breve.

PASOS A SEGUIR EN EL DIALOGO PENITENCIAL

1* Se comienza con una Lectura de la Palabra de Dios, una página de los Evangélios o un Salmo, lo importante es crear el ámbito y el estado de reconciliación.

2* Conviene hacer una oración espontanea (antes se decía "bendígame padre porque he pecado").

3* A continuación vienen tres pasos centrales:

a) Se responde a las siguientes preguntas orientativas:
- ¿Desde la última confesión qué tengo que agradecer más
a Dios?
- ¿En qué cosas he sentido a Dios particularmente cerca,
en qué he sentido su ayuda, su presencia.
- Es muy conveniente comenzar con esta expresión de ala-
banza y agradecimiento.

b) Se hace la confesión que hace a la vida misma:
- Se puede seguir la lista de los mandamientos; o mi re-
lación con Dios, los demás, conmigo mismo y la Natura-
leza.
- Aunque es conveniente hacerse la pregunta: ¿A partir
de la última confesión, qué hecho de vida, no lo veo
bien en la presencia de Dios, qué acontecimientos me
duelen y me "pesan en el corazón"? Poner ésto con mis
palabras en la presencia del amor Misericordioso del
"Padre Dios", que me abraza y me besa, aunque le esté
diciendo "Padre pequé contra el cielo y contra Ti, ya
no merzco ser hijo tuyo", a la vez que escucho "¡haga-
mos una fiesta!"
- En la presencia de Dios pido ser liberado, sanado.

c) Se reconoce el Don gratuito de haber sido perdonado. Es
aquí donde yo reconozco mi debilidad, y encuentro en Je-
sucristo mi fuerza. Hago el acto de entregarle mi pecado
y me pongo en sus manos, ya no ¡temo!

Es necesario tratar de vivir la experiencia de salvaciòn
como actitud de confianza, de alegría,como el momento en
que Dios entra en mi vida y me da su Buena Noticia:

"Puedes irte en paz, ya me hice cargo de tus pecados, de
tus fatigas, de tu peso, de tu dolor, de tu poca fe de
todos tus sufrimientos y tormentos. Los he tomado todo
sobre mí,he cargado la cruz con tu peso, quiero que que-
des, libre! limpio! curado!

LA CONFESION VIVIDA ASI, NO SOLO SERA UN "DEBER", SINO QUE SE CONVERTIRA EN UNA VIVENCIA ALEGRE QUE BUSCARAS.

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